Bertrand Russel y la felicidad

Carecer de alguna de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad

Si es cierto lo que dijo Bertrand Russell quizá la felicidad sea una expectativa, un camino como la Ítaca de Ulises y Kavafis: Carecer de alguna de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significa Ítaca.

Konstantinos Kavafis

[ Bertrand Russell fotografiado por Marc Ribaud]

Simone de Beauvoir fotografiada por  Henri Cartier-Bresson

La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad

La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad. Lo dijo Simone de Beauvoir. Este blog se pregunta a menudo por la felicidad sin mucho éxito, pero sí ha llegado a la conclusión de que quizá la única militancia que merezca la pena sea la del conocimiento y la de la belleza (por inexplicable que sea ésta).

Simone de Beaviour también dijo Las personas felices no tienen historia. Esto serviría para ratificar la idea que este blog defiende de que la felicidad es efímera. Un instante en que no hay consciencia ni del pasado ni del futuro. Seguridad y plenitud.

A partir de las citas de Simone de Beauvoir intentaremos meditar sobre belleza y felicidad como conceptos vinculados.

 

[Imagen: Simone de Beauvoir fotografiada por Henri Cartier-Bresson]

Jean Cocteau by  Philippe Halsman

Lo consiguieron porque no sabían que era imposible

Lo consiguieron porque no sabían que era imposible dijo Jean Cocteau. ¿A qué se refería? Quizá a la felicidad, palabra sobre la que también nos enseñó: Es muy difícil hacer bella la felicidad. Una felicidad que sólo es ausencia de desdicha es cosa fea.

Como le gusta recordar a este blog: Nec metu nec spe . Audaces Fortuna iuvat.  Sin miedo ni esperanza. La Fortuna ayuda a los audaces.

[Fotografía de Philippe Halsman]

Fat City, John Huston

No sólo éramos felices… ¡Además lo sabíamos!

No sólo éramos felices… ¡Además lo sabíamos!, Rudyard Kipling.

Me cuesta definir la felicidad, creo que no podría hacerlo… quizá intentar ponerle límite sea traicionar el mismo concepto de felicidad. Lo que sí sé es que es una sensación efímera y que esa fugacidad la hace más hermosa. Volviendo a la frase de Kipling… trágico debe de ser no ser consciente de la propia felicidad.

Sigo pensando y me viene a la cabeza una película de John Huston (Fat city, 1972) con una secuencia final demoledora. Dos boxeadores sin presente ni futuro (Stacy Keach y Jeff Bridges) se lamentan de su suerte en la barra de una destartalada cafetería de Stochkton donde son atendidos por un viejo camarero chino indoletente. Uno de los boxeadores le pregunta al otro «¿Crees que el viejo es feliz?»… se hace el silencio y poco después su compañero masculla resignadamente en forma de respuesta «Quizá todos seamos felices». FIN.

Trágico es no ser consciente de la propia felicidad. Imperdonable renunciar a ella. Si la encuentras, compártela.

El ayer está muerto y enterrado
y el futuro lejos de la vista.

Es triste estar solo,
ayúdame a pasar la noche.

No me importa lo que esté bien o mal,
yo no trato de entender.

Deja que el diablo se lleve el mañana,
porque esta noche tengo una amiga.

Extracto de la canción de Kris Kristofferson «Help Me Make It Through The Night» con la que comienza Fat city.

Erich Fromm

Sobre el tener y el ser

Nuestra sociedad occidental contemporánea, a pesar de su progreso material, intelectual y político, ayuda cada vez menos a la salud mental y tiende a socavar la seguridad interior, la felicidad, la razón y la capacidad para el amor del individuo; tiende a convertirlo en un autómata que paga su frustración como ser humano con trastornos mentales crecientes y una desesperación que se oculta bajo un frenético afán de trabajo y supuestos placeres.

Erich Fromm

Fotografía tomada por Rene Burri para la Agencia Magnum. [FUENTE